La inteligencia artificial (IA) se está infiltrando en el tejido económico de toda África. Si bien la mayoría de las conversaciones sobre IA se centran en el mundo desarrollado, es esencial observar cómo esta tecnología está transformando algunas de las regiones más pobres del planeta.

En Zambia, la IA ayuda a mejorar los diagnósticos médicos. En Kenia, los agricultores utilizan el aprendizaje automático para detectar enfermedades en los cultivos. Los estudiantes etíopes utilizan la IA para adaptar los materiales educativos a sus necesidades.

La realidad de la IA en África

Los informes predicen que la IA podría sumar más de 30 mil millones de dólares a la economía de África en los próximos diez años. Para 2030, podría impulsar la economía del continente en la friolera de 2,9 billones de dólares.

Esto significa un crecimiento del 3% cada año, lo cual es enorme para los países que luchan por su desarrollo. Si las empresas africanas se apoderaran de tan solo el 10% del mercado mundial de IA, podrían generar alrededor de 1,2 billones de dólares, lo que podría ser un gran impulso para la economía de todo el continente.

Algunos expertos creen que la IA puede ayudar a África a superar las fases de desarrollo que Occidente tuvo que superar con dificultad. ¿Recuerdan cómo los teléfonos móviles cambiaron la economía de África al evitar la necesidad de líneas telefónicas fijas? La idea es la misma.

Bill Gates dijo recientemente que los sistemas digitales bien administrados pueden fortalecer a los gobiernos y cree que la inteligencia artificial podría impulsar esta tendencia.

Se espera que África subsahariana entre en una “década digital” en 2030, cuando más de la mitad de su población esté conectada a Internet. Un aumento del 1% en el acceso a Internet podría impulsar el PIB en casi un 6%.

Las grandes tecnológicas llevan la inteligencia artificial a África

Microsoft anunció recientemente una inversión de 1.000 millones de dólares en Kenia, que incluye un centro de datos alimentado con energía geotérmica y un laboratorio de innovación.

El presidente de la empresa, Brad Smith, comparó la IA con la imprenta y la electricidad, y señaló que África se quedó sin electricidad, pero no necesita quedarse sin IA.

Mientras tanto, Google se ha adelantado al asunto abriendo un centro de investigación de IA en Ghana en 2018 y otro en Kenia en 2022.

También ha invertido 1.000 millones de dólares en infraestructura digital en toda África, incluido un cable submarino que une el continente con Australia y Europa.

En el centro de investigación de Ghana, los ingenieros están abordando problemas africanos con inteligencia artificial. Jason Hickey, quien dirige el equipo, cree en el poder de la inteligencia artificial para cambiar África. Están utilizando la inteligencia artificial para predecir hambrunas y mapear edificios en asentamientos informales.

Una de las mayores oportunidades que ofrece la IA es la educación. En lugares donde los estudiantes aprenden en su segundo o tercer idioma, la IA podría ayudar a los estudiantes a aprender en su lengua materna.

La atención sanitaria es otro ámbito. La inteligencia artificial ayuda a analizar las ecografías de dispositivos portátiles operados por principiantes. La mayoría de los países africanos no cuentan con suficientes ecografistas capacitados ni con equipos, lo que significa que el 95 % de las mujeres embarazadas carecen de acceso a ecografías adecuadas.

Un estudio de inteligencia artificial en Zambia concluyó que la tecnología podría evaluar la salud fetal tan bien como lo hacen los ecografistas capacitados. Este tipo de tecnología podría salvar vidas en todo el continente.

Pero no todo es color de rosa. A algunas personas les preocupa que la IA pueda profundizar las desigualdades en cuanto a quién puede permitirse qué. Los africanos ya son lo suficientemente clasistas.

Las preocupaciones por la privacidad también están aumentando. En 2020, Ghana compró 10.000 cámaras de seguridad de China que utilizan reconocimiento facial con inteligencia artificial.

La IA puede utilizarse para el bien, pero ¿qué ocurre cuando cae en las manos equivocadas? La tiranía se vuelve mucho más fácil con la vigilancia impulsada por la IA.

Algunos activistas africanos están preocupados por una “apropiación indebida de datos”: temen que grandes corporaciones de Estados Unidos estén recopilando datos africanos para vender servicios en otros lugares.

La mano de obra africana suele emplearse para entrenar modelos de inteligencia artificial para empresas como Google, a veces por tan solo dos dólares la hora. Los datos que generan terminan beneficiando a otras partes del mundo.

La diversidad lingüística de África plantea otro desafío. Muchos idiomas africanos son orales, lo que significa que no hay suficiente contenido escrito para entrenar modelos de IA.